¿Afecta el envejecimiento de la población a los precios de los activos?

Es improbable que se produzca un descenso de la demanda de activos financieros a corto plazo debido al envejecimiento de la población

La teoría del ciclo vital sugiere que el envejecimiento global debería dar lugar a un declive de los activos dado que la demanda de activos, especialmente de los de riesgos, descenderá.

En la práctica, las evidencias empíricas apuntan a una pequeña y razonable debilidad vinculada a las variables demográficas y a las valoraciones de activos. Esto se debe en parte a que por instinto el ciclo de la vida está dominado por otros factores.

En concreto, tres desencadenantes nos llevan a pensar que es improbable que se produzca una desaceleración de activos impulsada demográficamente en el futuro previsible: i) Dejar herencia continúa siendo un gran incentivo para mantener la riqueza; ii) el aumento de la longevidad implica que la edad de jubilación aumentará gradualmente; iii) las elevadas y crecientes desigualdades distorsionan fuertemente la propiedad de los activos financieros.

El escenario contrario a la hipótesis del descenso de los activos

Se ha debatido ampliamente acerca del impacto de las tendencias demográficas, especialmente del envejecimiento o la longevidad. Desde la perspectiva de la teoría económica, este efecto se estudia mejor desde la teoría del ciclo de la vida que apunta a tres clases de comportamiento inversor mostrado durante la vida de las personas:

  1. Los jóvenes tienden a ser prestatarios que buscan invertir en su bienestar futuro. Ellos piden prestado para financiar su educación o la adquisición de la vivienda.
  2. A medida que maduran, las personas se convierten en ahorradores, pagando sus deudas y moviéndose hacia la acumulación de riquezas para la jubilación.
  3. Finalmente, cuando llegan a la etapa de la jubilación, las personas comienzan a ‘des-ahorrar’ y utilizan el dinero acumulado para financiar sus necesidades de consumo debido a la falta de empleo o rentas del trabajo.

Siguiendo esta clasificación, los economistas han desarrollado esquemas llamados "modelos de generación superpuestos" para simular el comportamiento de ahorros agregados en una determinada economía. Como era de esperar, los resultados teóricos apuntan a un cambio significativo en la demanda de activos a medida que la población envejece. En primer lugar, si la proporción de ahorradores disminuye, la demanda neta de activos cae como consecuencia. Este descenso alimenta una caída en los precios de los activos financieros. En segundo lugar, el envejecimiento se asocia con la aversión al riesgo; lo que lleva a una disminución en la demanda de acciones frente a los bonos.

Vida vs herencia

Han surgido dos explicaciones convincentes en la literatura para explicar el fracaso de la teoría del ciclo de vida. Las personas mayores tienden a no liquidar su riqueza debido a: i) el deseo de dejar el dinero para sus seres queridos, y ii) la incertidumbre sobre la esperanza de vida y los costes asociados con los cuidados durante la vejez. Un tercer aspecto que sugieren los datos es que la caída de los ingresos se compensa a menudo con un descenso de los gastos, lo que reduce la necesidad de ‘des-ahorrar’. No es probable que ninguno de estos factores desaparezca.

¿Ahorradores irracionales?

Otro aspecto importante de la teoría del ciclo de vida es la suposición de que las personas cambian su asignación de activos de riesgo a inversiones "seguras". Esto tampoco se refleja realmente en la realidad. Los datos de Estados Unidos y Francia sugieren que la proporción de acciones dentro de las carteras de activos financieros de las personas también tiende a crecer con la edad. Este comportamiento aparentemente irracional también puede explicarse por el motivo de querer dejar una herencia, en lugar de aprovechar al máximo su ciclo de vida.

El ganador se lo lleva todo

El factor final que se opone a esta teoría es el nivel de desigualdad económica. Dejando a un lado las consecuencias sociales de dicha desigualdad, la demanda de activos financieros depende menos de las tendencias de comportamiento de los hogares medios y más de las decisiones que adopten las familias con elevado poder adquisitivo, ya que la propiedad de los activos está altamente concentrada en este grupo.

Esto sugiere que deberíamos centrar más la atención en las tendencias demográficas y las preferencias de los hogares más ricos. Como es lógico, el requisito de ‘des-ahorrar’ para financiar el consumo durante la jubilación se reduce cuanto mayor es el nivel de riqueza. Los estudios también indican que la participación en la fuerza laboral de las personas mayores de 65 años ha aumentado significativamente en el tramo de ingresos más elevados. En otras palabras, las personas con mayor poder adquisitivo tienden a vivir más y con mejor salud, por lo tanto, se jubilan más tarde que la media de la población. Como resultado, la desigualdad no solo sesga en gran medida la teoría del ciclo de vida, sino que también amplifica otros factores mitigantes descritos anteriormente.

[1] Mankiw, G.N. and Weil, D.N. (1989) The Baby Boom, the Baby Bust and the Housing Market. Regional Science and Urban Economics.
[2] Thenuwara, W., Siriwardana, M. and Hoang, N. (2017) Demographics and Asset Markets: A Survey of the Literature. Theoretical Economics Letters.
[3] In particular, the cohort born during war time is more likely to have gotten less education and opportunities, staying poorer as a result than following cohorts throughout their life.
[4] In addition to differences between relative allocation to financial asset between the US and Euro area, the large difference in household financial assets could perhaps be explained by the scope of assets accounted for and limitations in the availability of data categorized by age group. For example, US financial assets include household assets held in 401K or IRA accounts while the Euro area covers only "voluntary pension plans".
 
 

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