The Evolving Economy

Cómo podría afectar la covid-19 a la «economía de la longevidad»

El sector salud se ha situado en el foco durante la pandemia de coronavirus, ya que se considera clave para la solución a la emergencia sanitaria mundial. También es un factor clave de la temática de inversión en la economía de la longevidad, porque en general, a medida que envejecemos, consumimos más productos y servicios sanitarios.

Entre las compañías sanitarias que se han beneficiado de su contribución a la lucha contra la pandemia de coronavirus están los proveedores de salud a distancia (o telesalud). Este mayor uso de la tecnología digital para prestar servicios sanitarios refleja una tendencia a más largo plazo de cómo deben cambiar los sistemas sanitarios, para afrontar el hecho de que tenemos una importante población envejecida a nivel mundial. Incluso antes de la crisis de la covid-19, había interrogantes sobre cómo gestionar dicha demanda y crear un sistema sanitario más sostenible a largo plazo.

Otros sectores de la economía de longevidad no se han comportado tan bien. El  consumo de la “Generación de Oro” constituye un elemento importante de la economía de longevidad e incluye actividades como los viajes y el ocio. La drástica disminución de los viajes mundiales como consecuencia de la pandemia de covid-19 se ha hecho especialmente visible en el sector de los cruceros, hasta el punto de que el último barco importante acaba de regresar a puerto.

La pregunta clave es si los viajeros consideran que ir de crucero es una actividad segura después de lo sucedido recientemente. Las crisis anteriores a las que ha hecho frente el sector de los cruceros sugieren que la demanda repuntará, pero no está claro cuándo ni en qué medida.

La planificación financiera es otra actividad importante para el «consumidor de la “Generación de Oro”». Si desea disfrutar de las ventajas de una vida larga, necesita pensar en cómo hacer que su dinero dure, tal vez durante más tiempo de lo que había previsto anteriormente.

Los precios de las acciones de la banca privada y de los gestores patrimoniales cayeron durante la fase de volatilidad bursátil del primer trimestre de 2020. Sin embargo, a largo plazo, parece seguro que la planificación financiera seguirá siendo una actividad fundamental para aprovechar todas las ventajas de una vida más larga, por lo que los recientes movimientos a corto plazo no nos preocupan demasiado.

Un factor subestimado de la crisis es el potencial de mayor demanda de seguros de salud y protección por parte de los consumidores en países con sistemas sanitarios subdesarrollados, especialmente aquellos que sufran importantes brotes de covid-19. Los precios de las acciones por parte de muchas aseguradoras que operan en este campo han tenido un comportamiento débil, pero a largo plazo esta crisis podría alentar una mayor demanda de sus productos.

Al mismo tiempo, es importante considerar la longevidad como algo que abarca toda la vida y no solo el final de la vida. Por ejemplo, no se puede llegar a los 80 años y decidir empezar a correr maratones y esperar vivir hasta los 100 años; probablemente deba hacerlo a lo largo de toda su vida.

Esta visión de la longevidad que abarca toda la vida incluye también la educación. Aunque muchos padres ven ahora cómo sus hijos reciben clase sin salir de casa y quizá aprecien por primera vez los desafíos de la educación, llevamos cierto tiempo pensando en ello. Las personas que podrían vivir hasta los 100 años probablemente descubran que las cosas que aprendieron en la escuela ya no siguen siendo vigentes 40 años después. Esto genera oportunidades para las empresas del sector de la educación y formación continua y durante toda la vida.

A pesar del brote, la población mundial sigue envejeciendo y creemos que la esperanza de vida mundial aumentará a largo plazo, por lo que, aunque podemos ver algunos cambios en los patrones de consumo después de la covid-19, los principales motores de la economía de la longevidad se mantienen intactos.

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