El agua como recurso vital que podemos proteger gracias a las inversiones responsables

Hoy en día, alrededor de 4.000 millones de personas en todo el mundo viven sin un suministro seguro de agua durante el menos un mes al año.

Sumado al hecho de que la población mundial está creciendo actualmente a razón de 200.000 personas cada día, resulta evidente que el número de personas que sufrirán escasez de agua aumentará durante las próximas décadas si no se actúa. El coste humano y las implicaciones para la sociedad serán graves.

El crecimiento del PIB mundial provoca que, en el cómputo global, la población sea más rica y el nivel de vida esté mejorando. La consiguiente transición que experimentan algunas regiones desde una dieta basada en cereales a un mayor consumo de proteínas, la proliferación de productos de consumo y la tendencia a la urbanización acentúan los problemas de escasez al aumentar el consumo de agua per cápita.

En la sociedad interconectada de hoy, las personas están cada vez más concienciadas sobre estos problemas y presionan para que haya cambios. Los inversores tienen la oportunidad de trasladar esa creciente preocupación a sus carteras, identificando los aspectos más importantes a tener en cuenta cuando buscamos oportunidades de inversión existentes en estos sectores.

El crecimiento estructural de la demanda de un recurso escaso como el agua debería tirar al alza de su precio, lo que estimulará la inversión para aumentar la eficiencia con la que consumimos agua en todas las áreas de la economía. Además de esta sencilla señal económica, la regulación está obligando a mejorar la gestión del agua en algunas áreas y las expectativas de los consumidores están demandando soluciones a las marcas. Las empresas con productos y servicios que apoyen esta transición hacia una mejor administración del agua se beneficiarán de un crecimiento a largo plazo de la demanda.

Asimismo, resulta fundamental abordar el reto de la alimentación responsable: aspectos como el desarrollo de técnicas agriculturales de precisión, la reducción de la demanda de productos de origen animal, y la inversión en innovación en biociencias y en empresas cuya tecnología mejora la calidad del agua potable y reducen el consumo de agua serán clave.

Existen numerosas tecnologías disponibles que sostienen estos esfuerzos para proteger los recursos hídricos, reducir el consumo de agua y aumentar su reutilización. Vemos que las empresas están prestando más atención a esta asunto en muchos sectores y regiones. Están apareciendo soluciones innovadoras, por ejemplo las tecnologías de sensores en aplicaciones industriales, el big data en la agricultura y el uso de enzimas en los detergentes. Eso crea numerosas oportunidades de inversión para las empresas que respondan a la necesidad de cambio y ofrezcan tecnologías más sostenibles a sus clientes.