El error de llamar criptodivisas a criptoactivos como el Bitcoin

La inversión en activos como el Bitcoin ha registrado un crecimiento exponencial durante los últimos años.

Cada vez son más los inversores que buscan rendimientos en una nueva clase de activo a la que todavía no es fácil etiquetar, ya que, ¿es correcto el término ‘criptodivisas’ para referirse al Bitcoin o Ethereum? Lo cierto es que el término que mejor define a estas nuevas oportunidades de inversión es el de ‘criptoactivos’.

¿Por qué decimos esto? Es muy sencillo. Según la visión aceptada por los economistas, una "moneda" o "divisa" tiene que cumplir una serie de requisitos necesarios para ser definida como lo que realmente debe ser, un medio de pago. Estos atributos son cuatro: tienen que ser un medio de cambio, tienen que servir como unidad contable, tienen que ser reservas de valor y tienen que ser monedas de curso legal.

Sin embargo, ninguna de estas condiciones se da en las popularmente conocidas como "criptodivisas", ya que ni Bitcoin ni Ethereum, ni ninguna otra alternativa, han logrado todavía consolidarse como un método de pago extendido a nivel global -salvo intercambios entre propias criptodivisas- o como una referencia internacional para reflejar valor, ya que muchas de las grandes transacciones se siguen realizando o midiendo en divisas fuertes tradicionales, como el dólar o la libra (por ejemplo, nadie consulta el precio del barril del petróleo en Bitcoin).

Los cambios en el valor del Bitcoin, que ha registrado una gran volatilidad en los últimos meses, hacen que sea complicado considerar a este nuevo activo una reserva de valor estable, algo que, como recordamos, es el tercero de los criterios necesarios para que se pueda entender como una divisa. Mientras, aunque empiece a extenderse la tendencia para incorporar al Bitcoin en canales oficiales -y que algunas autoridades permitan realizar algunas transaccionesmediante este activo-, las popularmente conocidas como criptodivisas no son hoy en día una moneda de curso legal, por lo que tampoco cumplen el cuarto requisito necesario para ser consideradas una divisa.

Al mismo tiempo, los debates sobre la naturaleza y la situación de esta nueva clase de activo suelen centrarse en el Bitcoin, y, en menor medida, en el Ethereum. Sin embargo, el interés que han suscitado estos activos en los inversores y el gran potencial que anticipan los analistas a estas ‘divisas’ disruptivas se ha traducido en la irrupción de nuevas monedas virtuales, que se han unido a la batalla por hacerse con cuota de mercado en un segmento cada vez más desarrollado y más concurrido.

El gran crecimiento de este nuevo mercado se refleja en que su capitalización actual es de 324.000 millones de dólares, cuando hace sólo cuatro años -en 2014- se reducía a 10.500 millones. De esta cantidad, el 90% corresponde a las denominadas criptodivisas, mientras que el 10% está compuesto por ‘criptotokens’. De todos modos, la mayor parte del crecimiento se ha producido durante el último año, con un incremento del 2.500% en la capitalización de mercado de esta nueva clase de activo.

Entre los cincos líderes de esta pujante industria, el mercado se reparte de la siguiente forma: domina el Bitcoin, con una cuota de mercado del 40% y una capitalización de 170.000 millones de dólares; seguido por Ethereum, con una cuota de mercado del 18% y una capitalización que se reduce hasta los 79.000 millones; El Ripple, con un 8% del mercado y una capitalización de 37.000 millones de dólares completa el podio; finalmente, cierran la lista el Bitcoin Cash y el Litecoin, con cuotas de mercado del 5% y el 3% y una capitalización de 20.500 millones y 11.000 millones, respectivamente.