Por qué el indicador ECI es útil para pronosticar el ciclo de crecimiento en China

El reciente deterioro en los datos macroeconómicos de China reavivó la preocupación por la salud de la economía del país.

Sin embargo, las amplias divergencias entre algunos datos oficiales, como el PIB, y los indicadores bien seguidos, como los PMIs, han llevado a la confusión sobre la gravedad de la desaceleración de la economía china. Con este esquema, el seguimiento de un indicador puede resultar útil para anticipar el momento del ciclo en el que se encuentra.

Dada la creciente importancia económica de China, obtener una comprensión precisa de dónde estamos en el ciclo y cómo puede evolucionar en el futuro es importante no solo para los inversores locales, sino también para los socios comerciales del gigante asiático y inversores extranjeros, que están cada vez más expuestos al mercado chino.

En este sentido, la realidad es que los números que se han presentado, en muchas ocasiones, han sido absolutamente contradictorios, lo cual no ayuda a despejar las dudas que puedan surgir a los asesores financieros y profesionales de la inversión sobre qué recomendar en relación a una de las regiones más importante del mundo.

Sin ir más lejos, en comparación con la mayoría de los países desarrollados, donde el PIB se utiliza como un indicador fiable de la actividad económica, el gobierno chino habitualmente considera que en su caso está fuertemente manipulado para cumplir los objetivos políticos. Un ejemplo es que nunca ha perdido sus objetivos de crecimiento.

Aidan Yao, CFA y economista de AXA IM, indica que una cuestión más fundamental sobre los datos del PIB de China “es su extrema falta de volatilidad en los últimos años”. Con todo, al margen de las preocupaciones sobre la manipulación de datos, la notable diferencia entre las cifras de crecimiento y otras variables plantea una cuestión importante: si el PIB no refleja el estado del ciclo de la economía, ¿cómo se pueden medir los fundamentales macro del país?

Aquí es donde entra en escena el indicador ECI (EconomicCycleIndicator), o Indicador del Ciclo Económico, desarrollado por AXA. Esta referencia parte de cinco indicadores de actividad que miden lo mismo: algunos están diseñados para rastrear la economía nominal, otros miden el crecimiento real, mientras que otros (como los PMI) capturan actividades de sectores específicos.

De este modo, para que los datos sean comparables, la herramienta estandariza los diferentes indicadores y los suaviza mediante la aplicación de un filtro (pequeño) Hodrick-Prescott (HP). Un patrón común que, al final, muestra resultados concluyentes.

¿Qué nos muestra el ECI?

¿Qué se percibe? Principalmente que la duración del ciclo es muy estable. En los últimos 14 años, la economía ha completado tres ciclos completos, y el cuarto también se acerca a su fin. Cada uno de ellos ha durado alrededor de 3,5 años, con una solidez importante.

El ECI es capaz de cuadrar contra variables que miden las condiciones domésticas de China. Contra el PMI, el indicador parece captar bien los ciclos del índice, con la correlación incluso fortaleciéndose en los últimos años.

El indicador también hace un buen seguimiento del crecimiento subyacente de las ganancias industriales y las ventas de viviendas, que son indicadores clave de la economía china. En general, ha tenido un buen desempeño en la captura de tendencias subyacentes en la demanda interna de China y de ahí su importancia.

La amplitud del ciclo varía con el tiempo, y los dos ciclos más recientes tienen picos más pequeños que los anteriores. Esto coincide con una economía que está experimentando una desaceleración estructural del crecimiento.

Por tanto, aplicando la duración de 3,5 años, el ciclo actual debería acercarse a su finalización a mediados de 2019. Tal y como asegura Yao, “en línea con nuestra previsión económica a finales del segundo trimestre, seguido por una leve recuperación en la segunda mitad”.