Así se adaptará el sector financiero a un futuro sin dinero en efectivo

Casi un tercio de los nacidos en la actualidad están destinados a llegar a ser centenarios. Pero este envejecimiento de la población está impulsando a la baja los tipos de interés y el crecimiento. La industria de los medios de pago está viviendo una auténtica revolución.

La introducción de la tecnología contactless en 2007 ya queda lejos, y el sector ha recorrido un largo camino para satisfacer la demanda cada vez más sofisticada de los consumidores. Desde pagar mediante nuestro dispositivo móvil hasta hacerlo mediante nuestro smartwatch. ¿Viviremos pronto en una sociedad sin dinero en efectivo? ¿Cómo se prepara el sector financiero ante la nueva realidad?

La tecnología Fintech ya ha alcanzado su mayoría de edad, mientras el desarrollo de la tecnología digital ha transformado la forma en la que los consumidores pagan sus bienes y servicios. En un mundo en el que todo cambia constantemente, donde los pagos electrónicos se están convirtiendo en algo habitual, los usuarios esperan cada vez más alternativas rápidas, fáciles y seguras para pagar sin necesidad de efectivo.

En 2018, los proveedores de pagos móviles chinos Alipay y WeChat procesaron cada uno más pagos en un solo mes que los 451.000 millones de PayPal para todo el 2017. Eso ilustra, tal y como opina Vincent Vinatier, gestor de carteras de AXA IM Framlington Equities, “la evolución meteórica que está teniendo esta tecnología y el interés que está generando por parte de la sociedad”.

Alipay tiene 520 millones de usuarios activos, casi tantos como todas las cuentas de dinero móvil que se acumulan en el resto del mundo, pero espera aumentar su base de clientes a 2.000 millones en todo el mundo para 2025. Mientras, se espera que AntFinancial, fundada en 2014, cotice en bolsa a partir de 2020.

Actualmente, controla el 70% del mercado de los pagos móviles en China. Y unos 100.000 comercios en otros 70 países, entre ellos Francia y Alemania, operan con Alipay, lo cual demuestra que la revolución ha llegado para quedarse.

De esta manera, está claro que los países activos en la adopción de métodos de pago digital se han beneficiado: los consumidores se han beneficiado de un servicio en el que se han agilizado los procesos de una forma más simple y eficiente, mientras que las empresas tienen un método más ágil de procesar las transacciones.

Los bancos, por su parte, también se benefician de menores costes asociados con la impresión, almacenamiento y transporte del efectivo en circulación. A medida que la tecnología se haga más avanzada, las instituciones financieras, así como las empresas tradicionales, deberán adaptarse a las demandas de la era digital.

Adaptación por parte de las entidades

Una forma de fomentar un mayor aprovechamiento de las finanzas digitales en el corto plazo y mitigar los riesgos en un horizonte temporal más amplio por parte de los monopolios es adoptar la “interoperabilidad”, permitiendo pagos a través de diferentes sistemas.

Con este fin, la Fundación Gates ha colaborado con varias fintechs, entre ellos Ripple, un desarrollador de libros de contabilidad, para crear software gratuito de código abierto. El resultado ha sido un sistema llamado Mojaloop (moja significa "uno" en swahili), que hace que sea más fácil implementar plataformas de pago interoperables. Así,la idea es asegurar que los más pobres tengan acceso a lo que suceda con el resto del mercado.

Por ahora, la intensa competencia en la mayoría de los países se traduce en que los consumidores desfavorecidos deberían beneficiarse del aumento del dinero móvil. Pero la competencia es feroz en parte porque los efectos de la red implican que el ganador se lleva todo.

En este sentido, a medida que la transferencia de dinero se acerca cada vez más al objetivo de los pagos gratuitos, sin fricción y en tiempo real, no importa tanto el proceso en sí como los servicios adicionales que ofrece el proveedor. La banca tendrá que estar muy atenta a toda la evolución.