Hacia un mundo de rentabilidad menguante

En un entorno de bajos tipos de interés, obtener algo de rentabilidad de las inversiones tiene que pasar por asumir cierto riesgo, siempre acorde al perfil de cada inversor.

Para lo bueno y para lo malo, el entorno de tipos de interés cero propiciado por la política expansiva del Banco Central Europeo (BCE) está provocand oun cambio en la estrategia del inversor minorista, que poco a poco se va dando cuenta de que, si quiere sacar partido a su dinero, tiene que asumir cierto riesgo y entrar en activos que antes no contemplaba.

El ahorrador que, a diferencia del inversor, busca proteger a toda costa su patrimonio, suele invertir en vehículos financieros a corto plazo, hoy con rentabilidades paupérrimas a consecuencia de los bajos tipos de interés. Nos lo dice el V Barómetro del Ahorrador del Observatorio Inverco. La renta fija también está entre sus preferencias, a través de planes de pensiones y fondos de inversión, con la falsa creencia de que su dinero está garantizado. La mayoría de los inversores no experimentados cree que fijo es sinónimo de seguro e ignora que la renta fija también cotiza y, por tanto, no está exenta de riesgo. De hecho, algunos de los productos financieros en los que invierte este vehículo ofrece actualmente rentabilidades en negativo. Y no hay visos de que esta tendencia vaya a cambiar a corto plazo.

Para más inri, el enemigo número uno del inversor, la inflación, está en ascenso, con lo que su impacto sobre estos instrumentos financieros en términos reales genera y/o profundiza las pérdidas. Y esto es algo en lo que los inversores de a pie o bien no reparan o no entienden.

Auge de los fondos de inversión

Ante estas rentabilidades poco atractivas, de forma paulatina, pero constante, el dinero se está moviendo hacia la renta variable, donde se pueden obtener mejores rendimientos, más aún si se invierte a largo plazo, cuando el tiempo juega a favor. Los datos del Banco de España demuestran que en estos años de crisis económica el ahorro en depósitos bancarios y cuentas ha caído, aunque sigue siendo el producto estrella. En cambio, los fondos de inversión han sido los grandes beneficiados de la política de tipos cero.

Más allá de las decisiones de política monetaria, los riesgos geopolíticos marcan la volatilidad de los mercados. Al otro lado del Atlántico, el creciente proteccionismo de EE.UU. amenaza con hacer estallar una guerra comercial contra Europa y Asia de graves consecuencias en el crecimiento, no sólo de Estados Unidos, sino en el mundo entero. El Brexit y la inestabilidad política en Europa tampoco juegan a favor.

Así pues, con un escenario volátil y con un ahorrador dispuesto a arriesgar en un entorno de rentabilidad menguante, es crucial un asesoramiento apoyado en la educación financiera, en explicar al minorista de forma compresible los riesgos que asume para sacar más partido a su dinero porque "una expectativa razonada genera una pérdida aceptada; de lo contrario genera frustración", suele argumentar en los foros de inversión en los que participa Francisco Marín, presidente del Comité de Servicios a Asociados de EFPA España (European Financial Planning Association).

Tolerancia al riesgo

Llegados a este punto, el ahorrador debe ser consciente de que lograr una mayor rentabilidad implica asumir un mayor riesgo, por lo que ha de tener claro hasta dónde puede llegar. Para ello hay que determinar su nivel de tolerancia al riesgo para, así, identificar cuáles son los vehículos de inversión adecuados a su perfil.

Para ello, hay que formular preguntas del tipo:¿Dormiría tranquilo si de un día para otro su cartera pierde un 10%? ¿Para qué invierte, para los estudios universitarios de su hijo, para una segunda residencia, para la jubilación? O simplemente, ¿para sacar más provecho a su patrimonio? Por último, ¿cuál es la rentabilidad esperada? que no soportada, que es bien distinto.

Con estas preguntas, el minorista podrá conocer su perfil de riesgo y, teniendo en cuenta su edad, se podrá planificar una cartera personalizada, donde la máxima sea la diversificación pensando en activos líquidos, en caso de necesitar fondos antes de lo previsto, y en activos a largo plazo, que esel mejor aliado para rentabilizar el ahorro.

El mayor desafío al que se enfrentan los inversores es claro: obtener el máximo retorno con el mínimo riesgo.