Longevidad y cómo el envejecimiento de la población está cambiando el mercado financiero

Casi un tercio de los nacidos en la actualidad están destinados a llegar a ser centenarios. Pero este envejecimiento de la población está impulsando a la baja los tipos de interés y el crecimiento.

El año 2018 fue el primero de la historia en el que a nivel mundial el número de personas mayores de 65 años superó al de niños menores de cinco años. Una tendencia que continuará acelerándose: a nivel global, el número personas mayores de 60 años se estima que aumentará un 42% entre 2018 y 2030 frente al incremento del 8% de los menores de 60.  

¿Cómo afectará el envejecimiento de la población mundial a los mercados?

Los expertos parecen tener clara la respuesta. La jubilación de millones de baby boomers nacidos después de la Segunda Guerra Mundial y la caída de la tasa de natalidad de los nietos de este colectivo está contribuyendo a que los tipos de interés se mantengan en niveles históricamente bajos. Un estudio de la Reserva Federal refleja este tema en concreto y señala una “nueva normalidad” en la economía de EE.UU. caracterizada por poca inversión, “bajos tipos de interés y bajo crecimiento”.

La Fed señala además que “los factores demográficos han provocado un descenso de 1,25 puntos porcentuales en los tipos de interés y en el PIB real desde 1980, siendo la principal causa de la caída del crecimiento económico en los últimos 38 años el envejecimiento de la población”.

¿Por qué el envejecimiento de la población lastra los tipos de interés y el crecimiento?

En teoría, debería suceder todo lo contrario. Con el número de trabajadores activos (que ahorran) disminuyendo y el número de pensionistas (que aumentan el gasto de la seguridad social) incrementándose, el crecimiento y los tipos de interés deberían subir. De hecho, una cifra baja de población activa debería otorgarles poder de negociación y permitirles elevar sus salarios, presionando al alza la inflación y como consecuencia los tipos de interés. E incluso el consumo de los jubilados debería aumentar también los tipos de interés. Pero esto no sucede. ¿Cuál es el motivo?

Probablemente, esta tendencia al alza de los tipos no ha comenzado aún, pero quizá tampoco lo haga ya que, el aumento de la esperanza de vida ha coincidido en el tiempo con una ampliación de la vida laboral. Al jubilarse más tarde, las personas ahorran durante más tiempo, pero suelen hacerlo invirtiendo en renta fija, lo que presiona a la baja los tipos de interés.

Otro elemento que se debe tener en cuenta es la reducción del sistema de bienestar europeo, que dará lugar a unos beneficios menos sustanciosos que en el pasado, reduciendo así el consumo de las personas mayores (rebajando la presión inflacionista). Además, los jubilados parecen cada vez más propensos a continuar ahorrando en lugar de gastar.

En resumen, la longevidad no presiona al alza a la inflación, como indica la lógica. “La riqueza neta continúa aumentando tras la jubilación. En la zona euro sólo comienza a descender a partir de los 75 años, lo que contradice el supuesto de la desacumulación, es decir, que los jubilados gastan en lugar de ahorrar, subrayan el economista Maxime Alimi y Varum Ghotgalkar, responsable de la estrategia de inversión y estratega de renta variable de AXA IM, respectivamente. “Las personas mayores tienden a no liquidar sus ahorros por dos motivos: el deseo de dejar una herencia a sus descendientes y la incertidumbre de cuál será su esperanza de vida y los costes derivados de la vejez”, afirman.