Bonos High Yield

Invertir para logar crecimiento del capital

¿Qué es la inversión en High  Yield? 

Las agencias de calificación externa asignan calificaciones crediticias a empresas y gobiernos que emiten bonos basándose en una evaluación de su solvencia. Esta calificación puede ayudar a indicar la probable capacidad de los emisores para pagar los intereses y el capital según lo previsto.

Una calificación crediticia elevada (superior a BBB o Bba otorgada por Standard & Poor’s y Moody’s, respectivamente) se considera  grado de inversión (investment grade), mientras que una baja calificación crediticia se considera alto rendimiento (high yield) (en ocasiones denominada sub-investment grade o «bono basura»). Los bonos high yield son más volátiles, con un mayor riesgo de impago entre los emisores subyacentes que los bonos investment grade.  Los emisores con bajas calificaciones de crédito deben pagar intereses más altos para incentivar la compra de sus bonos. Al igual que con la mayoría de las inversiones, un mayor nivel de riesgo potencial conlleva una mayor remuneración potencial como compensación.

El mercado de bonos high yield nació en EE. UU., país que sigue siendo el mercado más grande y más líquido. Sin embargo, actualmente existe un mercado high yield mundial que ofrece beneficios potenciales, como la diversificación de Europa o el mayor potencial de crecimiento de los mercados emergentes.

¿Por qué los bonos High  Yield?

Los bonos high yield ofrecen una serie de ventajas potenciales, junto con algunos riesgos específicos, como una mayor volatilidad y unas tasas de impago más elevadas. En el entorno actual de tipos de interés persistentemente bajos, a los inversores en renta fija les resulta difícil obtener rendimientos atractivos. Para quienes puedan asumir mayores niveles de riesgo de crédito, los bonos high yield pueden proporcionar  una mejora significativa del rendimiento a una cartera bien diversificada.

Mayor rendimiento y diversificación

Además de unas rentas  sustancialmente más altas que las de los bonos investment grade, el high yield a menudo se comporta de forma diferente a otros segmentos del universo de renta fija, por lo que puede ofrecer una importante diversificación a una cartera de renta fija  más amplia.

Rendimientos similares a los  de la renta variable, con menor volatilidad

También existe el potencial de crecimiento del capital. Históricamente, el mercado high yield ha generado un perfil de retorno a largo plazo muy similar al de la renta variable (1). Al igual que en la renta variable, los precios de los bonos high yield pueden aumentar como resultado de una mejor rentabilidad de la empresa emisora o de una recuperación económica general. Sin embargo, el componente de rentas normalmente más elevadas de los bonos high yield implica que, por lo general, son menos volátiles que las acciones.  

Menor duración

Los bonos high yield suelen emitirse con vencimientos más cortos que muchos bonos investment grade (generalmente menos de 10 años) y, por tanto, suelen tener una duración relativamente menor. Por ello, una estrategia high yield puede estar menos expuesta al riesgo de tipos de interés que la mayoría de las estrategias investment grade.

(1) Morningstar, marzo de 2020. ICE BofA Global HY TR USD and MSCI World NR USD. Del 1 de abril de 2005 al 31 de marzo de 2020.

Nuestra estrategia de High  Yield

AXA IM ofrece una gama de estrategias high yield que invierten en distintas regiones, sectores y vencimientos.

Nuestros equipos de high yield, experimentados y  dedicados, aplican un proceso de inversión consistente que ha sido probado en diferentes ciclos y condiciones de mercado. Este proceso se centra en la filosofía de que la clave para obtener rendimientos potenciales a largo plazo superiores en el mercado de renta fija está en incrementar de forma exponencial las rentas actuales y tratar de evitar pérdidas del capital a través de un análisis de crédito fundamental y el análisis macroeconómico.

Nuestro sólido proceso de análisis de crédito bottom-up se centra en encontrar empresas con mejores tendencias de crédito, mientras que el componente top-down trata de detectar riesgos y oportunidades asociados a la economía y el mercado en general. De este modo, pretendemos minimizar el riesgo de impago y gestionar la volatilidad de forma activa, persiguiendo al mismo tiempo oportunidades de alto rendimiento y generando potencialmente  crecimiento del capital.